Diario de un Mosquito

jueves, 30 de junio de 2016

Destino Mármara 9 (Dubrovnik a Cádiz)


Hemos puesto el despertador a eso de las 9, para bajar a ver la ciudad con luz. Son las 7 y yo ya tengo los ojos abiertos como los de un mochuelo, así que le digo a Javi que me bajo ya y que a eso de las 9 nos encontraremos.


Enfilo la ciudad, la playa que hay junto al puerto está vacía, entro en la ciudad y tengo suerte, a la hora que es, el ayuntamiento aún no ha colocado a los turistas por las esquinas y en medio de las calles.


Lo único que veo es a los operarios de limpieza con las mangueras y dos o tres personas mas, que se ve que han tenido la misma idea que yo. Así que aprovecho para pegarme una vuelta por la ciudad moviéndome rápido y sin dejar rastro, como si formara parte de una operación de espionaje internacional, sacando fotos antes de que llegue la “orda” y colapsen la ciudad (aquí no tenemos a nuestros amigos de las cascadas para que nos aparten a los turistas de la foto)
Cuando me reúna con Javi me daré una vuelta tranquila, así que ahora voy a tiro hecho.


A eso de las 9 me reúno con Javi y buscamos un sitio para desayunar en la ciudad, y mas tarde comenzamos nuestra ruta turística, pero ya esquivando japoneses y evitando hablar español cuando escuchamos a nuestro lado a un compatriota dando el cante.
Si...lo reconozco. Hago como mucha gente: si hay españoles vociferando y haciendo que pase vergüenza ajena, me hago el sueco y paso a su lado como si nada. Es que no entiendo porque tienen que ir dando la nota.


"Como anécdota os contaré, que en otro viaje, estaba sentado con otro amigo de Cádiz en una terraza en una playa, y en una mesa había una pareja española (dando el cante). En una de estas, se levanta el muchacho, recorre la terraza de una punta a otra y mientras, la mujer le pregunta:

     - "¿Pero onde vaaaaaa?"
     - "¡¡Voy a cagar!!" - le contesta a voces sabiendo que nadie le va a entender.

Automáticamente, como un acto reflejo le soltamos:

     -"¡¡PO LIMPIATE BIEN EL CULO..!!"

Al escucharlo, al chaval se le cambia la cara y se pone rojo como un tomate , mientras la mujer se parte de risa. Comienzan a buscar con la mirada a los que han dicho eso. Como es lógico, tal como lo soltamos, agachamos la cabeza, nos callamos como putas y continuamos como si tal cosa. Aunque lo intentaron, jamas lograron averiguar quienes fueron los cabrones esos."


Hace muchísimo calor, menos mal que la vuelta por la ciudad la complementamos con paradas a tomar algo de beber, ya sea en cafeterías en callejuelas estrechas como en las que hay las murallas con vistas al mar. Comemos algo en un puesto de comida rápida de lo más barato que encontramos, un helado, damos una vuelta por el embarcadero y nos damos un baño en la parte trasera de esta zona de las murallas. Menos mal... porque estamos sudando como pollos y nos falta poco para derretirnos.

     - "Killo, la verdad que está chulo eso de bañarte bajo las murallas"- 
     - "Ya que estamos fresquitos, ¿vamos a darnos la vuelta por lo alto de las murallas?"
     - "¿Ahora con tó la caló?.....vale, quién dijo miedo"

Y allí vamos los dos gaditanos, enfilando las escaleras para subir a lo alto de las murallas a las 13h con to la caló del mundo cayéndonos en lo alto. Nos fuimos de allí "mojaitos", ya que con el último baño, al salir del agua nos colocamos sin secarnos la camiseta y pa´lante, pero la alegría nos duró ná y menos. Al llegar a la muralla estábamos más secos que el ojo de un tuerto y al llegar a lo alto, estabamos otra vez sudando.



Nos damos una vuelta circular por las murallas de la ciudad, sin nada de sombra, con el sol cayendo a plomo sobre nosotros. Cada 100 metros que andábamos, estábamos un paso mas cerca de una "pájara" o una bajada de tensión.
El calor es sofocante, las gotas de sudor nos chorrean por todo el cuerpo, cada vez que paramos a sacar una foto, tengo que secarme las manos y la cara para no mojar la cámara. Ya hemos comenzado a maldecir la idéa esta que hemos tenido.

Llega un momento que me dice Javi... - "Killo, ponte aquí y sacamos unas fotos", a lo que le contesto: -"Vete ar carajo... yo no paro ni para sacar la cámara" , estoy tan cansado y tenemos tanta calor, que ni siquiera quiero hacer fotos, solo pienso en llegar al otro extremo de las murallas y salir de este solarium de los cojones. 

     - "Killo Javi, recuerdame que la próxima vez que digas de subir a unas murallas a estas horas, con tó la caló, te arroje desde lo alto".



Ya no se ni como colocarme la mochila en la espalda. Menos mal que ya nos queda el último tramo. El recorrido es bonito y merece la pena las vistas, pero al atardecer o temprano, no a las horas que lo estamos haciendo. Lo bueno...que hay muy poca gente haciendo lo que nosotros (...tontos como nosotros, hay pocos).

Bajamos (por fín) y me encamino directamente a una fuente y metemos la cabeza, la gorra y no me metí entero por que Dios no quiso.
Nos encaminamos a la salida no sin antes pillar algo de beber y tomarnos unos helados. Abandonamos el casco histórico de la ciudad y ahora nos toca subir la cuesta hasta la casa..


     - "¿Un bañito antes de subir, no?"
     - "Der tirón…."

Así que en la playa, nos pegamos el último chapuzón frente a la entrada del puerto del casco histórico. Ya fresquitos, vuelta a la casa, recogemos las cosas, nos cambiamos de ropa y nos preparamos para seguir conquistando el espacio estelar. Nos ponemos el casco y por fin salimos, que lo estábamos deseando, pero no por eso del viaje, sino por ir en movimiento con la chaqueta abierta y refrescarnos, que nos va a dar algo malo.

Salimos y en la carretera, en un pequeño ensanche que hay para paradas de emergencia, con vistas a la ciudad, decidimos parar para sacar la última foto. Al ir primero, paro en la parte mas adelantada para que Javi tenga hueco. Tal y como paro, escucho por el intercomunicador:   - “Aaaaaggghhhh.....”


Me giro, veo la moto de Javi apoyada en el quitamiedos y Javi... ¡¡ha desaparecido!!
Al poco lo veo sacar el brazo y agarrarse al sillín de la moto.


Se ve que ha parado tan cerca del quitamiedos, que al bajarse de la moto se ha colado un pie por el hueco que hay entre la carretera y este, la moto se le ha volcado y lo ha atrapado.
Me bajo y al acercarme veo que, con to lo largo que es, tiene el pecho a la altura del sillín (ofú...po si que se ha colao por el agujero). Levantamos la moto entre los dos, se sube ya a la carretera, colocamos algunas piezas que se han desplazado. Tras esta situación solo se que ocurre decir.... - "Killooo, que que cosa más absurda...¿no?"


Una vez superada esta experiencia propia de los Monthy Piton, proseguimos con nuestro viaje sin mas incidencias ascendiendo por la costa Dálmata. Atravesamos la parte servia solo mostrando la pasta del pasaporte, al ver que eramos españoles, ni nos tememos que bajar de la moto y seguimos el viaje, lo mismo ocurre al volver a entrar en la Croata.

Vamos paralelos a la costa y a eso de las 18 decidimos buscar un camping donde dormir.

Localizamos uno entre dos poblaciones, en una zona muy arbolada junto a la playa, así que nos metemos del tirón. Tal como pasas la entrada, no vemos ninguna casa o cabina de recepción, solo un camino que se divide en 3 (uno que va hacia abajo, otro recto, y otro que sube). 

     - "Javi, tira tu recto y yo bajo. Si ves la recepción o un sitio para plantar la tienda avisa".

Nos separamos, pero nada, nos damos una vuelta por el camping y no damos con la recepción ni vemos donde plantar la tienda. Javi se reúne conmigo y en esto que aparece una muchacha corriendo. Se ve que trabaja en el camping y lleva corriendo detrás de nosotros desde que nos vio pasar.

Aguantando la risa en la medida de lo posible, hablamos con ella para que nos diga donde plantar la moto. Aunque está competo, nos busca un hueco y nos deja que aparquemos las motos delante de la recepción. Por fin averiguamos donde está, hemos pasado delante de esta nada mas entrar, pero como somos torpes y ya vamos mirando solo hacia delante, como los borricos, nos la pasamos de largo. Y claro... la muchacha tuvo que esprintar.

Montamos la tienda, nos pegamos una ducha y bajamos a la cafetería del camping a tomar unas cervezas y cenar. Al llegar a esta vemos un cartel indicando que esta noche hay de promoción para la cena una bandeja de mejillones. 


     - "Oye, pues tiene buena pinta…eeh"
     - "Vamos a echar una ¿no?"
     - "Una pena haber llegado hoy, mañana la promoción es cochinillo…"

Nos pedimos una y a parte una pizza para compartir, mientras un par de músicos amenizan la velada. A los pocos minutos nos ponen una cacerola llena de mejillones que al verla me dice Javi:

     - "Killoooo.... que bastinazo".
     - "Por la cara... creo que después de servirnos esto, han hecho una parada biológica en la costa para recuperar la especie".


Nos repartimos los mejillones en las bandejas y los devoramos, aunque son al vapor, la salsa que tienen de ajo, especies y no se qué...está buenísima. Mas tarde nos traen la pizza, terminamos de cenar y nos quedamos tomando unas cervezas en plan relax planeando que vamos a hacer.


     - "Manuel, cerca de aquí hay un parque natural tela de guapo con unos lagos y cascadas…"
     - "Pues sería interesante acercarse a verlo... ¡como vamos de tiempo?¿Que día es hoy?".
     - "Estamos a 24"
     - "¿Mañana ya es 25?… JOODER. El 27 teníamos que estar ya llegando a Cádiz, que el 30 hay que currar!!"
     - "Pffffff... como se nos ha ido la pinza, y aún tenemos que salir de Croacia, atravesar Eslovenia, Italia, Francia y toda España".

Esto ya cambia la situación completamente, ya que teóricamente pasado mañana, tendríamos que estar llegando a casa, para descansar al menos dos o tres días antes de currar.
Valoramos la situación, tenemos por delante el fin de semana, por lo que descartamos el ferry hasta Barcelona, así que no nos queda otra. Damos oficialmente como concluida la parte turística del viaje y ahora tocará conducir a saco por autopistas y autovías. Debemos todo el recorrido que tenemos por delante en 4 días máximo, para al menos, descansar uno.

Antes de salir, barajamos la posibilidad de que nos pillara el tiempo a la vuelta, por eso acordamos perder mas el tiempo en la zona de Turquía que por aquí, ya que estos países al estar mas cerca de España, teóricamente, tenemos mas probabilidades de volver rápido que desde la costa Turca. Mira por donde, las cábalas se han cumplido.
Una vez planificado esto, nos tomamos la última y de madrugada nos volvemos a las tiendas.



A la mañana siguiente desayunamos en el mismo lugar un café y unos bollos rellenos de crema y nos damos una vuelta por el camping.


     - "Killoooo....que buen sitio para acampar"
     - "Agghh, que pena no haber llegado con tiempo y esté todo pillado"

Hemos encontrado una zona estupenda para acampar que como es lógico, está todo pillado. Es una pequeña cala, con un acceso directo al mar (me apuntaré este sitio para otra vez).

Subimos para ir recogiendo los bártulos y nos paran dos tíos para preguntarnos si las motos son nuestras, hablando en español. Son dos Polacos que han venido de viaje con sus respectivas parejas en dos Transalp de 600, charlamos un rato con ellos y seguimos con la operación "recogida".

Nos marchamos camino de Eslovenia, al arrancar las motos sabemos que por muy chulo que sea el sitio, ya no hay tiempo para mas, así que nos limitamos a conducir, seguimos por la costa hasta ir desviándonos al interior de las montaña. El tiempo ha pasado de mucho calor a nubes negras y de pronto, sin pedirlo, nos cae una tromba de agua de muy señor mío, que nos obliga a parar en el arcén a sacar los impermeables y a los pocos kilómetros, resguardarnos en un área de servicio a esperar que finalice el apocalipsis. 

Al salir con la "caló", chaquetas sin forros, guantes de verano, etc, y pillarnos esto de golpe y porrazo, ha hecho que estemos empapados y helados de frío.

     - "Aahhhgg... ¡la coladaaa a tomar por culo! (le digo a Javi)-

Había lavado la ropa y como no estaba seca del todo, la llevaba enganchada con la red para que con el sol y viento del camino se me terminara de secar... pues va a ser que no.
La escurro, la meto en una bolsa y nada, a esperar a encontrar un sitio seco donde tenderla.

Aprovechamos la parada para comer algo y tomar nos un café calentito, aquí coincidimos con un par de motoristas a los que le ha pasado lo mismo, y con los que confirmamos que los gestos mímicos de: "lluvia", "frío" y "ofú no veas la que está cayendo", son universales.

Ya la lluvia nos acompañará todo el viaje hasta llegar a Italia. Ya entrada la tarde llegamos a Eslovenia, país que atravesaremos por el interior para llegar lo antes posible a Trieste (Italia). El paisaje es muy verde, con muchos bosques y la carretera, que parece una nacional, está muy bien, lo malo es que no deja de llover.

A escasos kilómetros de la frontera decidimos parar, suponemos que aquí el alojamiento, en uno de estos pueblecitos será más económico que en el país vecino.
Vemos un bar de carretera con un cartel de "bienvenidos moteros", con semejante reclamo, paramos a preguntar, y como el lógico y suele ocurrir en estas situaciones, nada mas bajarnos de la moto, deja de llover.
Entramos y en la parte del bar hay tres viejos jugando a las cartas y un diploma donde pone "Premio a la mejor pizza de Eslovenia a este local" (bueno, ya sabemos lo que pediremos de cena)


Nos atiende una chica joven, que hace la función de recepcionista, camarera y de todo un poco. La muchacha tiene una cara de amargada y lo que viene siendo "sisea" que no puede con ella. Le preguntamos por una habitación para los dos y nos la deja a 25€ desayuno incluido.

     - "¿25 los dos?"
     - "Si, los dos, con desayuno"

Aparcamos las motos en la parte trasera, donde está la escalera para las habitaciones.
Subimos las cosas, nos pegamos una ducha y aprovechamos para tender la colada y encender el calefactor del baño. Como aquí no hay nada mejor que hacer, nos bajamos a tomar cervezas al bar (es eso o darnos una vuelta por las cuatro casas de campo que hay por los alrededores).



Bajamos y vemos que en el bar, ya están los parroquianos del lugar. Al grupo de tres viejos se les han unido un par mas y ahora, en un murete que hay en la entrada, se han colocado varios personajes de diferentes edades y a cual mas extraño, entre estos, está la camarera sentada, con la misma cara que tenía cuando llegamos. Pedimos una cerveza y mientras nos la tomamos, me dice Javi:

     - "Normal que la muchacha tenga la cara de coño, menuda fauna ve todos los días, pa pegarse un tiro".

Pedimos otra ronda, nos cenamos una pizza, que estaba entre normal y buena, y viendo que el sitio estaba igual de animado que un funeral en hora punta, nos subimos a sobar.

Nos levantamos a las 7, bajamos a desayunar y ya nos tienen las cosas preparadas. Hoy nuestra amiga la siesa no está, le habrán dado el día libre por la resaca de la tremenda fiesta de anoche. En esta ocasión era una mujer amable. Al t
erminamos de desayunar, vamos a pagarle y nos dice que 25 cada uno.

     - "¿Mande? Si la siesa nos dijo y redijo que era en total. Será hija de puta".

Pues si, nos la metió doblada, así que nada, por mucho que discutamos, es lo que hay. Subimos a la habitación a cambiarnos, aprovechamos para limpiar la cúpula del casco con las toallas del hotel y ya de paso, las botas, bolsas y demás enseres y nos marchamos, conduciendo bajo la lluvia camino a Italia.


Ya en Italia dejó de llover y pasamos a conducir con el piloto automático atravesando todo el país, solo paramos para quitarnos los impermeables y echar gasolina, parada que aprovechábamos para comer alto o tomar un redbull o café. Menos mal que el ir escuchando música con los intercomunicadores, alivia un poco la pesadez y la monotonía del viaje.

Entrada la tarde hacemos acto de presencia en Francia y sus autopistas de peaje (cada parada una pequeña puñalada). El sol está a punto de ponerse, así que nos salimos en un pueblo para buscar un camping, estamos reventados. Miramos, remiramos y preguntamos a unos policías, pero nos dicen que nos olvidemos, que por esta zona no hay ninguno y nos manda a un hotel barato que hay cerca.

El hotel está frente a un asador, a la vista parece que está bien, pero solo es eso, fachada. Llegamos y vemos que no hay recepcionista, en la puerta hay una maquina, tipo cajero de parking, donde tu metes la tarjeta de crédito, seleccionas que tipo de habitación quieres (normal, doble, fumador, no fumador...), te imprimen un código de varios números que tienen que marcar para entrar en el hotel y en tu habitación. Así de este modo se ahorran puestos de trabajo.


Seleccionamos una habitación para dos a voleo, ya que no sabemos francés y no está la opción de ingles. Entramos y vemos que el interior es una mezcla entre albergue y hospital, llegamos a la habitación y para mi desgracia es de "fumadores" y apesta a humo que te cagas, abrimos las ventanas para que se ventile. Todo el suelo es de moqueta, la cama es de matrimonio, por lo que nos toca compartirla. Las mesitas de noche son una pequeña balda donde cabe el móvil y un reloj. De muebles solo tenemos un pequeño armario y una pequeña repisa en la esquina donde a penas caben los dos cascos. El baño es como el del ferry, fabricado todo del mismo tipo de plástico, pero más grande, y las paredes con algún que otro agujero del grosor del dedo pulgar.
Básicamente lo que viene siendo una puta mierda de habitación a precio de hotel en condiciones.

Nos salimos fuera a cenar algo y lo único que hay es un "Buffalo Grill". Al entrar en este lugar, tuvimos un momento absurdo de esos, supongo que por el cansancio acumulado, recorrer varios países, con diferentes idiomas, ver  la decoración del oeste, etc..

El caso es que llega la camarera, nos dice: - "Bonne Nuit" -, a lo que Javi al contestarle, la mira, se queda pillado y le suelta.... “JAU” (en tono indio apache). Como es lógico, el ataque de risa que me dio fue interesante.

     - "Killo...que me quedao pillado, no sabia en que contestarle".

Menos mal que la camarera se lo tomó también a cachondeo. Cenamos a base de costillas y patatas (es la primera comida en condiciones que hemos tomado después del desayuno). Al terminar de cenar le preguntamos a la camarera por algún sitio donde tomar una cerveza, a lo que nos contesta riéndose:


     - "¿En este pueblo, a estas horas?.... esto es lo único que hay"

Viendo el percal, nos volvemos a la habitación nos vamos a sobar y mañana será otro día (afortunadamente)



(Situaciones que no se pueden explicar fuera de contexto)

Nos levantamos y damos gracias a Dios por poder abandonar este sitio. 
Decidimos hacer algunos kilómetros por carretera para evitar el sablazo de las autopistas. Al pasar por el siguiente pueblo, vemos una panadería y aprovechamos para comprar algo de desayunar (unas napolitanas y otro tipo de bollería), y ya de paso un par de bocadillos que están preparando. Bueno... ya la comida de hoy la tenemos solucionada.

Seguimos el viaje y entre el tráfico, las rotondas, los camiones y demás, tardamos mas de una hora por carretera en hacer poco más de 40 kilómetros.

     - "Killo, esto es inviable, a la autopista otra vez".
     - "Pues si, habrá que joderse, pero así no vamos a llegar nunca".

Para desgracia de nuestro bolsillo volvemos a salir a la autopista, ponemos el piloto automático y aceleramos, a ver si podemos llevar a Valencia y que nuestros amigo Rafa o Alex nos de asilo.

Entramos en España por Junquera, nada mas hacerlo, paramos en un área de servicio a tomar un café, repostar y avisar que ya estamos en tierras cristianas. De paso le pego el último arreglo con cinta americana a mis botas, que la suela se quiere independizar... No, si al final van a llegar a casa y todo.

Llegamos a Valencia al final de la tarde reventados. Vamos a casa de nuestros amigos, nos pegamos una ducha, tomamos algo de beber y tras un baño recuperador en la piscina esperando a que llegue el resto y nos vamos a cenar. Un poco de charla contando las anécdotas del viaje y de madrugada a dormir. Mañana ya toca el último tirón.

Al día siguiente más de lo mismo, autovía, autovía, y autovía. Paradas a echar gasolina, tomar algo fresquito. En Córdoba paramos a echarnos agua y tomar una bebida energética, dos acuarius y un café, y descansar un poco, que nos estamos durmiendo. Con la cabeza despejada, continuamos hacia Sevilla.

En mi caso me desvío un poco de la ruta, pero queremos hacerles una visita sorpresa a nuestros amigos de Motofactory. Tras la sorpresa, a eso de las 19h volvemos a salir a la carretera y en un cruce nos despedimos. Javi sigue hacia Cádiz y yo tiro para Ronda. Paso a modo "música" y hago la hora y media que me queda de camino ya en solitario.

Llego a Ronda y tal como llego a mi calle, paro junto a un contenedor, me bajo de la moto, saco del topcase las zapatillas de deporte, me siento en la acera, me quito las botas, anudo los cordones de estas, las dejo enganchadas en el contenedor y me alejo lentamente… 



…Buen momento para que suene de fondo “This is the end” (The Doors).


Video resumen del capítulo


Podéis ver todos los vídeos del viaje en el canal de Destino Mármara
Pica en el siguiente logo para entrar en el canal




miércoles, 1 de junio de 2016

Destino Mármara 8 (Gelibolu a Dubrovnik)


Hoy toca levantarse temprano, desayunar y buscar un sitio donde pueda imprimirme la carta verde. El recepcionista nos vuelve a explicar donde es. Hacemos un poco de turismo camino del lugar hasta llegar al sitio y mientras hago las gestiones, Javi aprovecha para comprar algunas cosas. Ya con mi nueva carta verde, regresamos al hotel y la cambio por la caducada.
Si os diré que, exactamente a los 4 días de esto, me llegó por fin el correo con la carta verde original actualizada.
 
Salimos sobre las 10 de la mañana, la idea que tenemos es atravesar rápidamente Grecia y quedarnos lo mas cerca que podamos de la frontera de Macedonia o Albania. Aún no hemos decidido por que país tirar.

Paramos en una gasolinera para gastar las pocas liras turcas que nos quedan…solo nos da para un par de botellas de agua y un paquete de chicles. Sin duda esa goma de mascar ha sido la mejor compra que he hecho en mi vida, toda una explosión de sabor en la boca.

El chicle turco

Al poco tiempo llegamos a la frontera, ahora veremos si consigo salir del país o por el contrario, me van a sodomizar en una cárcel turca. Llegamos a los controles, nos piden los papeles, se los damos todos juntos, los miran y... "continúen" (…uuuufff).
Salimos de la parte turca, avanzamos hasta llegar a la griega, donde coincidimos con un par de moteros a los que ya les están mirando los papeles.

     - "Javi, ponte donde las motos, que al estar varios, seguramente mirarán por encima".

Llegamos, nos piden el pasaporte, documentos y nos dicen:  -"Españoles..ok, ok", nos devuelven las cosas y a tirar millas. Otra frontera pasada.... ¡ESTAMOS EN GRECIA!


El día transcurre aburrido, todo por autopistas o autovías, nos distraemos un poco escuchando música a través de los intercomunicadores y comentando de vez en cuando algo. Cada dos horas más o menos hacemos algunas paradas para echar gasolina, tomar café, y poco mas. En una de estas aprovechamos para pegarnos una siesta, ya que nos estábamos quedando dormidos con la monotonía del viaje.

A lo largo del camino, en las conversaciones que hemos tenido, hemos decidido entrar en Macedonia y de aquí, pasar a Albania. Al atardecer llegamos a Edessa, un pueblo cercano a la frontera y decidimos parar aquí. Tenemos el culo cuadrado, estamos hartos de moto y como no sabemos lo que se tarda en pasar la frontera, preferimos descansar y mañana por la mañana seguir.

Nos adentramos en la población y vemos que la atraviesan unos canales de agua y hay carteles que indican algo de unas cascadas. Vamos preguntando por un sitio baratito para dormir hasta que llegamos a uno. Un viejo edificio  de 6 plantas, gestionado por un señor mayor, que nada mas llegar nos presenta a su mujer y a su hijo que están en la puerta.

Nos ofrece que aparquemos las motos en el patio trasero, así que nada, allí llevamos las motos y desde aquí, nos abre una puerta y nos indica donde está la habitación

En el ascensor cabemos a duras penas, es de estos que tienen los botones de los números grandes y redondos, la alarma en un interruptor que sube o baja, no tienen la puerta de seguridad y subes viendo la pared moviéndose y los números de cada planta pintados en esta. Como el ascensor de mi casa cuando era chico.


Una vez finalizado el proceso de transformación de astronauta a persona normal, bajamos a dar una vuelta y de paso, a que Javi se compre unas chanclas, que le las dejó olvidadas en casa de Ertük. Le preguntamos al señor mayor por el canal de agua que fluye frente a nosotros y nos explica que es de un río que pasa por el pueblo y que, a unas calles de aquí, en un parque cercano, el agua cae creando una gran cascada de unos 70 metros, la mayor del pais.

     - "Pues también es casualidad, paramos aquí sin ni saber el nombre del sitio y nos encontramos con la cascada mas grande de Grecia".

     - "Las cosas del viaje... mañana por la mañana nos acercaremos a verlas".

Nos damos un paseo por el pueblo y nos damos cuenta del contraste de venir de un país de mayoría musulmana a otro que no lo es. Todas las cafeterías llevas de hombres y mujeres con el pelo suelto y escote, terrazas con cervezas y copas, etc...

Vemos un sitio con buena pinta para comer, hay mesas alargadas con muchas familias comiendo y de la cocina sale un plato tras otros. Nos sentamos y por primera vez en mucho tiempo podemos pedir una cerveza sin parecer que le estamos pidiendo material a nuestro "camello". Nos dan la carta pero con otras veces, suponemos que será para que nos la pongamos de sombrero, ya que, la verdad sea dicha, el cirílico últimamente lo tenemos un poco abandonado. Menos mal que la camarera habla un mínimo de ingles y entre eso, y el señalar los platos de los vecinos, nos vamos entendiendo.


Queremos las albóndigas de la mesa aquella, que tienen buena pinta, unos pinchitos de cordero, otros pinchitos de pollo, un...  Aquí ya la camarera nos detiene y nos dice que no pidamos más. Vale, pues nos plantamos. Al rato llegan los plato y efectivamente, nos pegamos un "jarrón" de comer que no veas.


Ya saciados, nos damos un paseo por la zona, vemos una pequeña cascada en el canal junto a un montón de bares de copas que están hasta la bola de gente.

     - "Killooo... no veas tu que ambientazo hay en este pueblo ¿no?".
     - "Vamos a tomarnos algo en ese, que se queda la mesita esa vacía".

Pillamos el sitio y la camarera se nos acerca para entregarnos una carta de copas, combinados y cokteles. Nos da un poco de conversación con eso de que dos españoles raros se le han colado en el bar y al final, nos venimos arriba y nos pedimos un par de mojitos.
Al rato la muchacha nos sirve las bebidas y en vez de unas pipas, frutos secos o gominolas para acompañar, como suelen poner en muchos sitios, nos planta... una tabla de quesos y fiambre.

     - "Killo, que cosas mas raras... encima que estamos “hinchaos” a comer, nos ponen más".

Nos tomamos los mojitos y pedimos otra ronda. Cuando nos la trae la le decimos a la muchacha que la nueva tabla que lleva en la mano, no hace falta que nos la ponga, que ya hemos comido para dos días. Entre una cosa y otra son casi las 1 de la madrugada, así que ya, lo único que nos queda por hacer es dormir.

Nos levantamos y a las 8,30h nos vamos a ver las cascadas, caminamos por la calle siguiendo los canales del agua hasta llegar al río. Vemos que este entra en un parque, nos metemos, y damos una vuelta hasta llegar al salto del agua...

     - "Killo... hacemos un vídeo y nos ponemos debajo del spray que suelta al cascada?",
     - "Vale….."

Nos vamos corriendo a la base de la cascada con la intención de hacer un vídeo simpático pero la verdad que no hay cojones de acercarse más y la tontería nos dura escasos segundos, pero no por miedo escénico, sino porque el agua está... ¡¡HELADAAA!!, y una ducha fría a las 9 de la mañana, como que no apetece. 
Seguimos la visita empapados por el parque y regreso al hotel a recoger las cosas y seguir el viaje.



Entramos en Macedonia, un país completamente desconocido para nosotros, hasta ahora la única "macedonia" que conocíamos era esa de frutas. No sabemos si ha que cambiar monedas, si se puede pasar solo con el pasaporte, que idioma hablan...vamos, lo que viene siendo ná de ná.
Llegamos a la frontera, enseñamos los pasaportes y... "¡pa dentro!". Bueno, ya sabemos que no piden visados.

Este es un país muy pequeño, la idea que traemos es atravesar un trozo de este por una carretera de montaña hasta llegar a unos lagos que hacen frontera con Albania, pasar por allí la frontera y según vayamos de tiempo ir subiendo a Tirana. Ya que vamos a pasar solo unas horas por allí, no compraremos mapas ni cambiaremos moneda, vamos a lo "valiente".

Las carreteras están bien, aunque nos llama la atención l
os bosques que hay por la zona y las señales de "peligro osos". - "Killo, aquí como que nos olvidamos de acampar, no?"-. Nos metemos por una carretera de montaña muy chula y poco transito de vehículos. Sobre la hora de comer, veo un cartel de una especie de molino y aviso a Javi para acercarnos a echarle un ojo. Bajamos es acceso que tiene por una pista de tierra y nos llevamos la sorpresa.

Hay una a casa de madera en la orilla del río que hace la función del restaurante. Junto a esta hay una piscifactoría natural de truchas, un pequeño lago con agua cristalina donde las truchas campan a sus anchas, también vemos algunos patos y conejos correteando por el lugar. Ya que el sitio es bonito y que tenemos ya hambre, nos decidimos comer aquí, pero antes preguntamos si se puede pagar con tarjeta, ya que no tenemos moneda local. Viendo que  aceptan, nos sentamos en las mesitas junto al pequeño lago, y soltamos las cosas en la mesa mientras las truchas nos observan.

Al rato se nos acerca el camarero para decirnos el peso de las truchas que han pescado hoy, para ver si queremos las grandes o medianas. Como el cálculo del peso de una trucha no lo llevamos muy bien, le contestamos eso de... -"¿y como son las medianas?"-, a lo que a los pocos minutos se acerca con una bandeja con un par de truchas “medianas” para sacarnos de dudas.

     - "Vale, vale, esas están bien".
     - "Nos vamos a hartar de trucha".



Al rato nos traen nuestras dos truchas con unas patatas al horno y un par de cuencos con salsa por si queremos acompañar al pescado. La trucha exquisita y como es lógico, tela de fresca. Llega el momento de pedir el postre, estamos en Macedonia y claro....¿que creéis que vamos a pedir?... pues lo que os imagináis, lo que cualquier persona lógica, se pediría en un país con este nombre... dos cafés cargados, que tenemos que pillar la moto.

Nos marchamos del lugar contentos, con el estómago lleno y por haber encontrado uno de “esos” sitios chulos que aparecen, sin pedirlo ni buscarlo, en el camino.

Seguimos rodando, bordeamos el lago Ohrid y llegamos a la frontera de Albania. Aquí al igual que en la anterior, no tenemos ni idea de lo que nos van a pedir… a ver que pasa.

Enseñamos los pasaportes y los papeles de la moto a los agentes… -"¿Españoles?, pasad, pasad... sin problemas"-.


Como en este país tenemos que pasar un par de días, decidimos cambiar algo de moneda. Nos acercamos a la oficina de cambio que hay al salir de la frontera y veo que junto a esta hay un mapa de carreteras en un muro pintado. Mira por donde nos vamos a ahorrar pillar un mapa de la zona. Le sacamos un par de fotos con la cámara y con el móvil, vemos por donde tenemos que ir y listo... al final siempre la solución aparece.



Ea…ya tenemos mapa

Enfilamos dirección a Tirana, nos llama la atención al pasar por los pueblos la de desguaces de coches y coches de alta gama que vemos... (que cosas). A pocos kilómetros de Tirana, paramos a tomar algo y al salir vemos que tenemos dos opciones: continuar por la autovía o carretera, o pillar una carretera secundaria que va por las montañas. Elegimos la segunda opción y suerte que lo hicimos, nada de tráfico y las vistas increíbles.


Al final de la tarde llegamos a la capital, la intención es pasarla y dormir en algún pueblo, pero en la circunvalación hay obras y nos desvían metiéndonos en el centro y perdiendo mucho tiempo en un atasco.

     - "Ya la hora que es vamos a buscar algo donde dormir".
     - "Pues si, que entre una cosa y otra nos van a dar las tantas en salir de la ciudad".

Pasamos por el centro, callejeamos un poco vamos buscando algo. Nos ,llama la atención la cantidad de policía que hay por las calles, y que muchas tiendas, sobre todo de telefonía móvil, tienen guardias de seguridad armados.
Vemos un hotel y junto a este, en un callejón, un parking, así que nos acercaremos a preguntar. Estamos sudando como pollos y muy cansados. No tenemos muchas ganas de dar mas vueltas, la verdad.


Paramos la moto en la puerta de una tienda de telefonía móvil que hay junto al hotel. Al hacerlo el tío de seguridad se acerca a la puerta y se nos queda mirando. Le hago gestos indicándole que vamos a mirar el hotel y si podemos poner las motos, a lo que me contesta que si.

Entramos y preguntamos a la recepcionista por una habitación con buen precio.
Lo que nos dice no convence, así que comenzamos el regateo. Baja algo mas pero aún creemos que merecemos algo mejor, así que seguimos insistiendo, aunque la recepcionista es simpática, la resistencia que pone es dura. Le estamos dando a la pobre una que no veas, llevamos 10 minutos de tira y afloja. Hace un calor de miedo y estamos sudando como pollos, encima estamos con las chaquetas puestas y noto como los goterones de sudor me recorren el brazo por dentro de la chaqueta. 


     - "Killo Javi, me va a dar algo con to la caló, pero como me quite la chaqueta y apeste a esta muchacha, la liamos y se acaban las negociaciones". 
     - "Pfff...yo estoy igual, me voy a derretir".

La recepcionista dice que llama a su jefe, le explica que somos españoles, que patatín y patatán... y al final, nos hace el último descuento (no hay desayuno, pero si hay parking).
El precio, aunque no es caro nos sigue pareciendo algo desagradable, pero bueno, no hemos querido buscar ni comparar, así que nos jodemos con lo que hay.


Dejamos las motos en el parking, que simplemente es un solar rodeado con un muro de ladrillo, vigilado por un señor mayor armado con un palo. Vemos que hay dos o tres mercedes de gama alta, por lo que suponemos que las motos estarán seguras.

Sacamos los tiestos y nos vamos en procesión al hotel. Subimos las dos plantas. Nos metemos en la habitación, organizamos las cosas y nos pegamos una merecida ducha.

Ya convertidos de nuevo en personas normales, bajamos, charlamos con la muchacha y nos vamos a dar una vuelta. Vemos un poco las plazas cercanas, cenamos en un sitio de comida local rápida y mas tarde, nos sentamos en una terraza a tomarnos un par de cervezas. 



A la mañana siguiente, bajamos a desayunar y al volver al hotel estamos ya sudando, recogemos las cosas y viendo la caló que hace, pensamos que sería interesante hacer acopio de agua, por lo que aplicamos un sistema de recolección de agua en el pasillo del hotel (que ahora no viene al caso explicar), nos cambiamos y nos marchamos del hotel con botellas de agua para dos días.

Mientras cargamos las motos, viene el señor del parking a darnos conversación: que si Mesi es mucho mejor que Ronaldo, que si Indurain fue el mejor ciclista de todos los tiempos, etc. Nos despedimos del señor y a tirar millas. Si entrar en Tirana fue un coñazo, salir es un suplicio, mas de una hora para poder llegar a la circunvalación y salir dirección Montenegro. 



La idea que tenemos es entrar en Montenegro bordeando el lago "Skadasko Jezero" y de aquí ir a visitar la ciudad de Kotor y bordear la bahía interior hasta llegar a Croacia, una recomendación de nuestro amigo el motorista israelita, que nos encontramos en el ferry camino a Grecia. Una vez en la costa croata, seguiremos hasta Dubrovnik y buscar donde dormir en esta ciudad.

Pasamos una mañana dura en la moto, hemos tardado 5h para hacer unos 180km, hemos tenido de todo: atascos, un accidente, nos hemos perdido, se nos han cruzado vacas…
Sobre la hora de comer llegamos a la ciudad de Kotor. Una ciudad amurallada con un pequeño puerto, llena de edificios de piedra y calles estrechas, donde el turismo no ha saturado aún la ciudad como luego veremos que ocurre en Dubrovnik, y claro, esto hace que los precios sean interesantes para los turistas.

Aparcamos en muralla, frente a la entrada principal a la ciudad, junto a un montón de motos de viajeros, que al igual que nosotros, están dando volteretas por la zona.

Recorremos la ciudad, comemos algo, seguimos con el paseo, nos tomamos un café y seguimos con el viaje. Para ir a Croacia tenemos dos opciones, o seguir recto evitando la bahía, o bordearla entera por una carretera que va por la costa. Como nuestro amigo motorista nos recomendó, elegimos la segunda opción. Bordeamos la costa, viendo playas, calas, pequeños puertos, sacando algunas fotos, hasta que llega un momento que decimos:

     - "Manueee... ¿Nos bañamos aquí?".
     - "Valee.... que con la caló me estoy empanando en la moto, así que nos vendrá bien el chapuzón".


Hemos encontrado una zona donde hay 4 ó 5 casas, un pequeño embarcadero de piedra y lo mejor, es que solo hay una persona bañándose.

Aparcamos, pillamos la "bolsa playera" (una bolsa que llevamos en el topcase con una toalla, las chanclas y el bañador). Nos bajamos a la playa, nos cambiamos y nos pegamos un baño.



Nos vino muy bien la parada. Eso de estar flotando en el agua, con el único sonido de las cigarras de fondo y sin nadie que te moleste hace que "resetees" y vuelvas con las pilas cargadas a la moto. Nos volvemos a vestir de astronautas, terminamos de bordear la bahía y llegamos a Croacia, pasamos la frontera (solo nos miraron el pasaporte) y con la puesta de sol, vemos acercarse la ciudad de Durovnik.

Aunque tenemos que buscar algún sitio donde dormir, vamos sin mucha preocupación. Javi, que ya había estado anteriormente aquí, me comentó que es fácil encontrar alojamiento, que en la misma calle hay gente que te ofrece donde dormir. Damos una vuelta y vemos un bar de moteros.... ¡¡solucionado!!


Paramos y preguntamos a la camarera, esta habla con unas clientes y nos preguntan que si es para una o varias noches. Le indicamos que para una, y comienzan a llamar por teléfono. A los 5 minutos nos dicen que una amiga suya que alquila habitaciones, nos alquila uno y está a unos 500 metros de donde estamos y a poco más de la entrada a la ciudad. Bajamos andando a ver el sitio y conocer a la señora.


Nos está esperando en la puerta, es una mujer tela de amable que nada mas vernos nos pasa a su casa, nos ofrece un par de vasos de zumo y luego nos enseña una amplia habitación. Le explicamos que sería solo para esta noche, también le comentamos que mañana tenemos intención de visitar la ciudad y que si sería posible, dejar las cosas aquí y ya después de comer regresaríamos para recogerlas y vestirnos de astronauta. Así podremos visitar la ciudad con ropa cómoda e ir con mas tranquilidad. A lo que nos responde que sin problemas, que podemos venir cuando queramos. Nos da la llave y nos dice que podemos aparcar las motos en su puerta sin problemas.

Soltamos las cosas, nos damos una ducha y nos bajamos andando a ver la parte histórica de la ciudad, que tenemos junto bajo la cuesta. Entramos por la entrada que hay en las murallas junto al puerto y una pequeña cala. La ciudad está muy animada, gente por todos lados y todas las terrazas y bares llenos. Ya ha oscurecido y la orda de turistas de los cruceros se están marchando y se está quedando algo mas despejada (pero tampoco para tirar cohetes). Recorremos las calles, cámara en mano. Me llama mucho la atención la cantidad de tiendas con productos de la serie "Juego de Tronos", se ve que con el rodaje de algunos capítulos en este lugar, están haciendo el agosto (la verdad que reconocimos algunos de los sitios que salieron en la serie). 

Realmente la ciudad merece la pena, lo malo la cantidad de gente que hay.
Cenamos en una pizzería una lasaña como una "camioneta" de grande y después nos fuimos a tomar unas cervezas y a bajar la comida paseando, aprovechando que ya las calles estaban mas vacías, y el tumulto se arremolinaba mas en las terrazas de copas que en otras partes de la ciudad.

Ya de madrugada regresamos a la casa subiendo la cuesta, callejeando un poco y nos fuimos a tomar la última al bar de moteros. Aquí conocimos a un par de alemanes que, aunque también eran moteros, bajaban ahora a Estambul en un 4L, echamos unas cervezas con ellos intercambiando información de rutas, lugares interesantes, etc.

Nos despedimos cuando la camarera del bar salió a decirnos eso de... -"¿No tenéis casa o que?-, así que cada mochuelo a su olivo.






Vídeo resumen del relato:













martes, 17 de mayo de 2016

Destino Mármara 7 (Finike a Gelibolu)


Al amanecer, subimos a desayunar, cargamos las motos y volvemos por tercera vez, a recorrer la carretera hacia el pueblo de "walking dead", a diferencia de ayer tarde, ya hay vida en el lugar, pero vamos, tampoco para tirar cohetes.

Encontramos las ruinas de la ciudad de Myra entre los invernaderos. Para la hora que es, hace mucho calor, así que nada mas llegar, aparcamos las motos junto a una fuente, directamente me empapo entero y vamos a echar un ojo a sus famosas construcciones en la roca y su teatro romano.

Sacamos las fotos de rigor y tras la visita a las ruinas, regresamos a las motos, nos tomamos algo de beber junto a un puesto donde la señora, al enterarse que eramos españoles nos ha dado algo de conversación con eso de que estuvo en Mallorca hace muchos años. 
Cuando le decimos que queremos ir al Pamukale, nos explica que en vez de volver por donde hemos venido para luego seguir la carretera, sigamos subiendo la montaña, que la carretera aunque es mas mala, corta con la que tenemos que pillar y nos ahorraremos unos kilómetros. Le damos la gracia por la información y continuamos el viaje.

Seguimos hacia el interior hasta llegar a Pamukale, otra de las visitas obligatorias de nuestro viaje. Nada mas entrar en el pueblo, un buscavidas que está sentado en una mesa, no ve llegar, se levanta rápido como un rayo y se pone a correr al encuentro de las motos, me paro (más que nada por no atropellarlo) y me pregunta si queremos hotel.

Directamente le digo que cuanto cuesta, que queremos una habitación para dos personas, con dos camas y barata. Me enseña el folleto del hotel y me dice que nos la deja a 80 liras turcas (unos 24 €). L
e digo que vale, pero que lo hablaré con mi compañero y rápidamente me dice que me baja el precio a 70 Liras (21€). Le insisto en que lo hablo con Javi y seguimos pa´lante hasta llegar al centro del pueblo.

Nos bajamos de las motos y le enseño a Javi el folleto (ya había escuchado toda la conversación por el intercomunicador). Decidimos preguntar en otros sitios, preguntamos en varios y algunos con buenas pintas y otros peor, pero no bajan de las 100 liras. - "Pues nada, iremos al del buscavidas ese, a ver como está el hotel y si es igual que en el folleto, ahora habrá que encontrar el sitio"-. En ese momento aparece el buscavidas en un scooter que andaba buscándonos, para decirnos que nos lleva al hotel …. jajaja (las cosas de la vida).
Llegamos al hotel y nos enseñan nuestra habitación, la verdad que mala pinta no tiene, lo dejamos en que está decente, tiene piscina y la habitación para estar una noche, está bien, y por tener, tenemos hasta un nido de golondrinas en el pasillo de la escalera. Por este precio no vamos a encontrar nada mejor.

Le preguntamos al muchacho que si tiene cervezas, nos dice que no, pero que si nos quedamos, nos consigue las que queramos... ea, pues trato hecho.

Son las seis de la tarde y hemos decidido disfrutar de la piscina, así que le decimos que nos consiga algunas cervezas para tomarlas en la piscina y mientras, aprovechamos para cambiarnos y lavar la ropa, dejándola a secar en la barandilla de la terraza. Nos bajamos a la piscina y al poco tiempo aparecen las cervezas.

De la piscina salimos nuevos, nos pegamos una ducha y nos vamos a dar una vuelta por el pueblo, echando de paso un ojo a ver donde vamos a cenar. Al final nos metemos en uno donde un señor mayor, al vernos pasar nos chapurreó en español. Mientras charlamos con el, vemos que en la puerta tiene varias pegatinas de recomendaciones de webs y guías de viaje. Vale, pues aquí mismo.  

La cena no fue nada del otro mundo la verdad, no estaba mala pero tampoco fue memorable, algo normal. Eso si, las vistas desde la mesa al Pamukale merecían la pena.




Mientras cenamos, hablamos de lo que vamos a hacer mañana. Queremos visitar el Pamukale y darnos un baño en la piscinas de aguas termales que tiene. Hace unos años estuve aquí y recuerdo que se ponía de gente hasta la bola. Así que hemos decidido sacrificar el desayuno de mañana y, como abren a las 8 de la mañana, ser los primeros en entrar y verlo todo sin los autobuses de turistas.


A la mañana siguiente nos levantamos y nos fuimos a la puerta, no fuimos los primeros, pero bueno, ser los terceros tampoco está nada mal. Tenemos la suerte de ver toda la zona de las caídas del agua sin gente, subimos a la parte alta, vemos la parte de las ruinas y mas tarde nos acercamos a la piscina con las aguas termales.

La vez anterior que estuve aquí, no me pude bañar. En esa ocasión viajaba con mas gente, alquilamos una furgoneta y vinimos desde Antalya
Lo peor que le puede pasar a alguien que le gusta viajar es hacerlo con "viajeros catetos" que prefieren irse a las tiendas a comprar souvenirs que aprovechar estos momentos y disfrutar de este lugar, y eso es lo que pasó.


Llegamos vimos la zona de la caída del agua y al rato ya la mayoría estaban diciendo que aquí no había tiendas y que si volvíamos ya, les daba tiempo llegar a Antalya para ir de tiendas. Como eramos varios y no conducía yo la furgoneta, pues nos tocó irnos no sin antes, prometerme que volvería para bañarme algún día... hoy toca cumplir una promesa.

Nos pegamos un largo baño en la mítica piscina con columnas romanas y aguas termales.
A eso de las 11 nos salimos del agua y regresamos al hotel, no sin antes ver el circo que había montado ya en la zona de la caída del agua. Todo un acierto el venir temprano.

Llegamos al hotel, preparamos todas las cosas, cargamos las motos y ea, a continuar nuestro periplo por Turquía. 




 Vídeo resumen de la 1ª parte del relato



Salimos a eso de las 12h, muertos de hambre la verdad. Ya que no hemos desayunado. Paramos a echar gasolina y aprovechamos esta excusa para comer algo en una cafetería/restaurante que hay junto a esta.

Preguntamos que tienen pero como no nos entienden, nos enseñan la comida y señalamos lo que queremos comer. Nos decantamos por una especie de carne en salsa y arroz. A los pocos minutos nos ponen la comida y una ensalada de tomate.


- “Killo, creo que se nos ha ido la mano pidiendo”
- “Pa mi que si... menos mal que venimos con hambre”

En esto que Javi prueba la ensalada de tomate y... se le cambia la cara. La ensalada lleva chili y el muchacho no se habla con el picante. La pruebo y efectivamente, pica tela, pero está buena y la carne aún mejor (supongo que también influye el hambre que tenemos). Terminamos de comer, miramos el mapa y a seguir, que hoy queremos pegarle una buena paliza al mapa. 

El día es muy aburrido, a medida que nos acercamos a la costa comienza a haber más tráfico y ser mas pesada la conducción. Por la poblaciones de costa ya empiezan las caravanas, semáforos...estamos hartos y deseando salir de esta zona.

A eso de las 18h ya nos planteamos buscar donde dormir, pasamos un pueblo pero no nos convence nada, así que continuamos hasta llegar a una gasolinera, donde preguntamos al primero que nos encontramos si hay algún sitio cerca donde podamos domir.

Al respondernos, nos sorprende que se defiende bien en ingles. "Ertük", que así se llama el muchacho, nos dice que tiene una pequeña casa detrás de la montaña que tenemos frente a nosotros, en la costa.
Nos explica que es una zona de casas de agricultores y pescadores, una zona familiar, y que frente a esta costa se pueden ver algunas islas griegas.

Si queremos, podemos dormir en su casa y el se irá a dormir a la de su vecino. Aceptamos la invitación. Como está a unos kilómetros se ofrece a guiarnos y ni corto ni perezoso se monta en la moto de Javi. Tiramos para su casa por una pista de tierra y a los pocos kilómetros, llegamos a una zona salpicada por pequeñas casas bajas, con corrales de gallinas y sus grupos de ancianos sentados en la silla en medio de la calles de tierra y grava.

Llegamos a la casa, es muy pequeña, tiene un pequeño huerto donde, a parte de tomates, tiene olivos, un par de perales y algunas higueras.
Nos bajamos, y pillamos de la moto solo lo esencial (un pantalón, la camiseta, las chanclas, bolsa aseo...). Entramos en la parcela y nos descalzamos en la entrada de la casa, dejando las botas en un lugar apartado. 


La humilde casa tiene un pequeño salón dormitorio, donde hay una cama y un sofá, una cocina y un baño. La casa está ordenada según el sistema milenario de -"¿esto cabe aquí? Pues aquí se queda"-

Nos explica que podemos dormir uno en la cama y otro en el sofá, y nos saca unas sábanas. También comenta que para cenar va a hacer una barbacoa. Mientras hacemos tiempo para la hora de la cena, saca tres cervezas y unos frutos secos. Pues nada, aquí estamos, como unos señores, tomando cervezas, en una casa de campo, con el ruido de las cigarras, las gallinas y el canto de algún gallo.


Nos extraña que siendo musulmán tenga alcohol, y como es lógico, se lo preguntamos. Nuestro anfitrión nos explica que aunque es musulmán, no ve correcto tantas imposiciones (rezos, trato a la mujer, etc), él bebe alcohol (no en exceso) y no reza obligatoriamente las veces que le marcan, reza cuanto tiene la necesidad. Como el dice, esto lo hacen muchos musulmanes a escondidas, pero el no tiene porque esconderse.
Nos comenta que habla inglés porque estuvo trabajando varios años en Holanda, y nos comentó su vida, que tenía un hijo en Holanda, etc...(pero eso ya son temas personales que se quedan solo en nuestra memoria).

En una de las veces que se levanta dice que se ha quedado sin cervezas, y que avisará al vecino para que compre algunas y las traiga cuando venga. A esto le indicamos que se las pagamos nosotros, que menos. 

Al rato llega el vecino, con la cerveza y la comida. Ertük nos presenta a “Colega” (nos hartamos de todos de reír cuando le explicamos lo que significa en español). El vecino es un hombre calvo, de mas de 50 años, pero no lo aparenta para nada, se ve que hace mucho deporte. No habla ingles, solo turco y alemán, ya que ha estado toda su vida viviendo en ese país, tiene la doble nacionalidad. Se prejubiló y ahora ha regresado a la casa que tenían sus padres aquí. Se dedica a pescar, cazar y pasar el tiempo. Vive a unos 300m de nuestro anfitrión, en una casa que no tiene luz.

La vida de este nuevo personaje tiene que haber sido tela de interesante. Parece ser que en su juventud, fue luchador profesional de Full Contat, llegando a ser campeón de Europa de su categoría. Nos hartamos de reír cuando nos contó que ganó en un combate al mismísimo Jean-Cloe Vandame, cuando este aún no era famoso.
En los 80 estaba muy metido en el mundo de la música, uno de sus mejores amigos era, uno de los que cantaba en Milli Vanilli (pero no los que hacian el playback, de los que cantaban de verdad en la sombra) y como es lógico, sabía ese secreto antes de que se hiciese público y se liara el escándalo. También nos comenta que fue el guardaespaldas de los Moder Talking y que incluso se le ve en uno de los vídeos de la banda (cuando aún tenía pelo)... vamos, lo que os digo, todo un personaje.


Comienzan a preparar la barbacoa, nos levantamos para ayudarlos y nos dicen que no, que somos sus invitados y que nos tomemos otra cerveza.
Como ya ha oscurecido, Ertük encienden las luces del porche de la casa, una hilera de luces Leds verdes, mientras nos dice:  - "¿a que parece una discoteca?"- , y enciende el equipo de música con los mejores éxitos de los 80.

Para cenar van a hacer una ensalada de tomate, pepino, cebolla, aceitunas y... para desgracia de Javi... chili. Pero eso no es todo, para rizar el rizo, el pollo de la barbacoa lo van a acompañar de un montón de chilli, que Javi tendrá al menos que probar por cortesía.

Por un lado nuestro anfitrión está preparando la ensalada, aliñandola y removiéndola con las manos. Por otro lado, Colega repara el pollo, lo moja con un poco de salsa casera y lo pone en la barbacoa con un buen puñado de chilis.


Mientras, nuestro anfitrión ha ido al interior de la casa y sale con tres escopetas, según él... "por si acaso". Colega le comenta algo, se va a su casa y regresa con una cuarta escopeta, pero esta la tiene de colección. Nos explica que era de su abuelo, la escopeta tiene 100 años, perteneció al ejercito francés y que las manchas que tiene el cañón, son restos de sangre seca.

A esto que salta Javi con el cachondeo: - "No...si en verdad esta gente son der carajo, lo malo es que sean unos Latin Lovers y nos embarbeten la escopeta por el culo…"- 

Pues nada, ya con las escopetas repartidas por el porche de la casa nos ponemos a cenar todos juntos. Javi como era de esperar, trató de evitar su encuentro con el chilli hasta que, le ofrecieron uno. Los dos sabíamos que este momento iba a llegar, y aunque quede de cabrón y mal amigo, yo lo estaba deseando.


Primero lo pruebo yo, a modo de conejillo de indias . Me como un chili de esos y os puedo asegurar que me ardía la boca por dentro, hacía mucho tiempo que no comía algo tan picante. Llega el turno de Javi, le pega el mismo mosdisquito que le puede dar un ratón a una galleta y se le cambia automáticamente la cara. Le pica tanto que no puede seguir y lo deja en el plato. Ertük pilla el chilli que ha dejado Javi, lo prueba y le dice: -"es nornal, este no pica"-. Mientras ocurre esta escena, yo estoy como buen amigo, descojonandome de risa, al igual que Colega.

Quitando el picante de los chillis, la cena fue estupenda, el pollo estaba buenísimo. Como se nota el sabor de un pollo que ha estado viviendo, picoteando a su bola en el campo, a lo que nos venden en España como pollo.


Durante la cena nos contamos mutuamente la vida y como es lógico las cosas que están pasando en Europa, mientras caen cervezas. En una de estas, le pregunta Javi que porqué la bandera turca que tiene en la puerta, tiene tres lunas en vez de una.
Nos explica que esa es la bandera de los auténticos turcos, esa de las tres lunas y también la imagen del lobo con la luna. Y nos enseña Coleta el tatuaje del lobo que tiene en la espalda.


También nos dice que están cansados de recibir refugiados sirios en la zona y como su país, lleva años reclamando a Europa que los ayuden en este sentido y como Europa mira para otro lado. Me quedaré con una de las frases que nos dijeron durante la conversación:  -"Nosotros somos turcos, auténticos turcos, si viene Isis... no huiremos, aquí los estaremos esperando con nuestras escopetas y de aquí no pasarán".


Nota: Todo esto ocurrió antes del boom que hubo en las noticias de los refugiados sirios, las barcas, etc. Unos días mas tarde, en Macedonia, veremos la realidad sobre este tema, cuando aún en las noticias casi ni existía esta realidad. Al mes de regresar a España ya las noticias comenzaron a hacerse eco de esto.

Tras la cena, nos fuimos a la playa a tomarnos lo que nos queda de la botella de ron, en la orilla frente a unas pequeñas islas griegas. Ya entrada la madrugada regresamos a la casa y nuestro anfitrión se marcha a la del vecino, no sin antes, dejarnos las escopetas cargadas… siempre "por si acaso".

Si los leds verdes del porche ya eran extraños, mas extraña aún era la luz del interior de la casa... la misma ilera de Leds, pero de color azul. Realmente parece que vamos a dormir dentro de una discoteca. Sorteamos la cama y el sofá. A mi me toca el sofá, mientras preparo las cosas para dormir, veo que algo se mueve entre los cojines... - "¿uuuy, eso que es?"-,  me acerco y veo una cigarra que quiere compartir el sofá conmigo. Como me apetece dormir solo, la pillo y la saco fuera de la casa. Ya solo nos faltaba que por la mañana se ponga a cantar con su soniquete y nos despierte al salir el sol.


A eso de las 9 nos despertamos y hacemos tiempo hasta que aparecen nuestros amigos. Preparan café y mientras recogemos las cosas. Nos explican algo sobre las carreteras, ruta y demás. Les damos las gracias por su hospitalidad, les regalamos un par de camisetas y nos deseamos todos suerte en la vida. La verdad que nos marchamos del lugar con un bonito recuerdo. Lo mejor de los viajes son estos momentos y la hospitalidad de la gente.



Hospitalidad Turca

La idea de hoy es cambiar de continente, llegar al puerto de Canakkale y pasar ya a la parte europea en ferry, una vez aquí, avanzar lo máximo posible y dormir cerca de la frontera griega.


Salimos de nuevo a la carretera y enfilamos camino a Troya. Pasar por esta zona y no ver las ruinas de esta ciudad y su caballo, sería un pecado. Tras algunas paradas para tomar un té y picotear algo, llegamos a Troya.
Sacamos un par de fotos, compramos algún recuerdo y nos montamos en el famoso caballo.

     - "Manué… el caballo este es un poquito feo ¿no?. Dudo mucho que fuese así el de verdad"-
     - "Pues si, luego al pillar el ferry nos acercamos a ver el otro, que es mucho mas realista"-

Abandonamos Troya y a los pocos kilómetros llegamos a Canakkale, aquí se supone que hay ferrys que cruzan a la parte europea. Vamos buscando el puerto y de paso, el caballo de Troya que tiene esta ciudad. Llegamos a una especie de paseo marítimo, avanzamos unos metros y de pronto, lo encontramos frente a nosotros... “El caballo de Troya”.

Este es el caballo de Troya que se utilizó en la película con el mismo nombre. Al final el rodaje, la productora se lo regaló a la ciudad y desde entonces, lo tienen expuesto junto al puerto. Nos hacemos las fotos de rigor, nos acercamos a un cajero cercano a sacar dinero y vamos a la zona de los ferries a embarcar. 


Paramos la moto en una ventanilla, parecidas a la de los peajes, donde venden los ticket. Hay varios pueblos en el otro lado de la costa, y un ferry directo a cada uno, como lo que queremos es llegar al otro lado y nos da igual a el pueblo que sea, preguntamos por el primero que sale. Al entregarnos el ticket nos indica señalando: - “Es ese”. Embarcamos y en 5 minutos, salimos de regreso a nuestro continente.

El trayecto dura unos escasos 10 minutos, desembarcamos, enfilamos la carretera destino a Gelibolu, que es donde al final pararemos a dormir. Esta atardeciendo y no queremos que se nos pille la noche. Entramos en la ciudad sorteando una kilométrica caravana de camiones y coches, que van a embarcar (ni idea de a donde).


Vemos un hotel, la verdad que con muy buena pinta, suponemos que se nos va de presupuesto. Aparcamos, entramos a consultar y parece ser que solo les queda una, nos pide 180 liras por la habitación doble. Le explicamos que es demasiado caro y nos responde que al puerto de embarque, todos los hoteles están sobre el mismo precio y casi todos completos. Si la queremos, nos podría bajar a 160 liras, pero no más. Le comentamos que consultaremos en el resto y si no, pues volveremos.
Preguntamos en varios hoteles, con mejor o peor pinta y efectivamente, todos o están completos o el precio es mucho más caro. También preguntamos si hay algún camping cerca o algo y nadie nos sabe contestar. Pues nada, viendo que es lo único que hay, no nos queda otra.


Regresamos y cogemos esa habitación. Nos dicen que aparcamos en uno de los laterales del hotel, donde tienen una pequeña terraza con un par de mesas, ya que tienen cámaras y las podrán vigilar. 
Aparcamos las motos, subimos las cosas a la habitación, es una buhardilla en la que, si yo pego en algunas partes con la cabeza en el techo, Javi lo hace por casi toda la habitación.
El somier de la cama no tiene patas (lógico, para no pegarte al levantarte), todo el techo está inclinado, el baño está oculto tras unas cortinas (no tiene paredes ni puerta) y la ducha, es el único sitio donde Javi no tiene que agacharse.

     - "Ya veo yo porqué es la única que les quedaba".
     - "Tiene tela la cosa….jajaja".


Me ducho, hago la colada y como tenemos ventana y no terraza, la abro y la tiendo estirándola en el tejado. Mientras Javi hace lo propio me bajo a la recepción.

Una de las cosas por las que nos venía bien encontrar un hotel, es porque tenía que hacer unas gestiones con el seguro de la moto. 


El seguro de la moto me caducó a los pocos días de entrar en Turquía, ya sabía que esto ocurriría, pero como lo tengo para que se renueve solo, no hay problema. En caso de pasar cualquier cosa, sigo con mi cobertura ya que está renovado. El inconveniente es que claro, la fecha del papel que llevo y la carta verde constan como que ya está caducado, y en estos sitios, por mucho que expliques, no vale para nada. A parte que para salir del país y entrar en Grecia, supongo que me pedirán este colorido papel, y si la fecha que marca está caducada, no se si me dejarán entrar el vehículo o cualquiera sabe que puede pasar. 

El caso es que antes de salir solicité si me podían adelantar una copia, como no era posible, entonces hable personalmente con la gestora, acordé con ellos en que cuando me caducara y me lo actualizaran, me la enviarían por e-mail para poder imprimir el papel y adjuntarlo con la documentación de la moto. Hasta aquí todo correcto. El problema es que ha pasado una semana, el seguro está pagado y aún no me lo han enviado. A lo largo de estos días lo he reclamado a través de varios e-mails y un par de llamadas a precio de conferencia. Miro el correo y no está (...hijos de puta), miro el reloj y como aún es hora de oficina en España llamo y pregunto por la chica que "teóricamente" me lleva la gestión.... “no está”. Le comento a la compañera quien soy y que es lo que me pasa (que ya también estaba al tanto) y me dice que no encuentra el correo del seguro, y que ya no volverá la compañera vuelva.

     - "Shosho… que yo mañana tengo que cruzar una frontera con el papel, sí o sí".

Viendo que no me arreglan nada, llamo al teléfono de atención al extranjero del Seguro. Si cuando les llama el "Calleja" se lo arreglan en el momento, supongo que conmigo pasará lo mismo, que por algo es la misma compañía. Le explico lo que me pasa y me dicen que no pueden hacer nada, que todas las gestiones las tengo que realizar con la gestora de la localidad....  - "¡Anda y vete ar carajo!"-.  Joeeeeer… que yo solo quiero la copia de mi carta verde.

Pues nada, entre una cosa y otra son las 21h y aquí estoy yo con una carta verde con la fecha caducada y una frontera por delante, donde no se si me la van a pedir o no. 
Si no me la piden al salir no pasa nada, pero por delante tenemos aún muchas fronteras por las que pasar: Grecia, Macedonia; Albania, Montenegro y Croacia... Con que tenga mala suerte en una, ya tengo el viaje echado.

Baja Javi, nos pedimos unas cervezas y unos frutos secos, comienzo a maquinar hasta dar con la solución:


     - "Killo...arreglado, falsificaré la que tengo. Pídeme otra cerveza, que esto me va a llevar un ratito"-

No explicaré como, pero al rato ya tenía mi carta verde con la fecha actualizada. Esto es algo que no se debe hacer nunca, yo me vi obligado por la situación y por la ineficacia del seguro. Miedo me da tener un accidente con esta gente.

Me acerco al recepcionista y le pregunto si podría utilizar impresora, el hombre amablemente me dice que sin problemas. pero resulta que es el blanco y negro, no es en color y claro, la carta tiene que pasar por la original. Le preguntamos por un sitio donde impriman en color y nos dice un par de sitios. 

Bueno, ya iremos mañana por la mañana que ya, la hora que es está todo cerrado. Doy por finalizado mi trabajo como falsificador internacional y salimos a cenar algo. 

Nos damos una vuelta y encontramos lo que, en España sería una "tasca" donde hay un mostrador con dos cocineros que no paran de poner comidas y hay varias familias comiendo. 
Nos metemos, con el miedo del recuerdo del antro de mierda de la otra noche, pero afortunadamente fue lo contrario, cenamos tela de bien: una sopa, unos garbanzos con una salsa parecida a los callos y carne estofada con patatas. 

Regreso al hotel, un par de cervezas y subimos a la habitación a ver quién es el primero en tener una contractura cervical por tener el cuello doblado.




Vídeo resumen de la 2ª parte del relato